La Facultad de Educación de la Universidad de La Laguna acogió los días 20 y 21 de noviembre las I Jornadas TECNOEDU 25, un encuentro organizado por la Cátedra Fundación MAPFRE Canarias de Tecnología y Educación que reunió a docentes, investigadoras, familias y alumnado para mostrar cómo la robótica, la inteligencia artificial y el pensamiento computacional están transformando las aulas canarias. La cita combinó ponencia inaugural, debate social, talleres y una docena de experiencias escolares premiadas y terminó con la presentación de proyectos universitarios.
El codirector de la cátedra, Sebastián Martín (Profesor en el Departamento de Didáctica en Investigación Educativa), recordó que llevan “cerca de ocho años desarrollando actividades de formación y transferencia sobre la integración de las tecnologías digitales en cualquier ámbito educativo” y destacó que su prioridad es impulsar la innovación en Canarias. Desde la Fundación MAPFRE Canarias se subrayó la importancia de estos eventos para “abrir la universidad y llevar el conocimiento a la sociedad en general”, generando sinergias que permitan replicar prácticas exitosas en otros centros.
La inteligencia artificial cuestiona el rol docente
En la conferencia inaugural, Miquel Ángel Prats (Universitat Ramon Llull) trazó un balance de los tres años transcurridos desde la irrupción de ChatGPT. Recordó que la IA no es “ninguna moda” sino una disrupción tecnológica comparable a la llegada de internet, y advirtió que interpela el rol docente: “tendremos que ir pensando nuevas formas de evaluar y de enseñar‑aprendizaje” en un contexto donde la IA “fabula, alucina y tiene sesgos”. Recomendó usar estas herramientas con supervisión pedagógica, fomentando el esfuerzo cognitivo y cuidando qué datos cedemos, porque las empresas tecnológicas “sobre todo buscan nuestros datos”.
El profesor animó a prohibir menos y educar más: “cuando nosotros prohibimos, tiramos la toalla; hay que dejar entrar los problemas en el aula para cerrarla brecha digital”. En la misma línea, un miembro del panel de debate sobre pantallas apeló a la corresponsabilidad: la escuela necesita enseñar pensamiento crítico y competencias digitales, pero las familias deben regular el uso en casa para evitar el sobreuso del móvil. El debate evidenció que las prohibiciones totales en centros escolares no resuelven la cuestión; mejor son estrategias combinadas de acompañamiento, alfabetización mediática y acuerdos familiares.
Experiencias que muestran aprendizaje activo y compromiso social
Las sesiones paralelas permitieron conocer proyectos con tecnologías en todas las etapas. En la Micromuestra Código Escuela 4.0 se presentaron buenas prácticas del programa estatal que impulsa el pensamiento computacional y la robótica. La responsable regional explicó que su cometido es “dinamizar la implementación del programa en Canarias” y dar visibilidad a las actuaciones que combinan mentoría al profesorado y recursos didácticos.
El CEIP Nuestra Señora de la Concepción mostró dos experiencias: La vida en corto, un proyecto de cine escolar con siete años de recorrido y once cortometrajes producidos. “El alumnado es el actor de su aprendizaje: se encarga de realizar los guiones y grabar los planos; en Infantil el profesorado graba y edita, pero en Primaria son ellos quienes empiezan a editar”, contó su coordinadora. Lego Genius transforma el aula en un espacio maker: se usan piezas de Lego como regletas para aprender matemáticas o como notas para trabajar música, mezclando juego y tecnología STEAM.
Desde el Colegio Salesianos La Cuesta, docentes de Formación Profesional Básica y Primaria detallaron los proyectos Aislados y Somos África. En el primero, alumnado de FP acompaña a estudiantes de quinto y sexto para usar diseño creativo y máquinas de fabricación digital; en el segundo fabrican juguetes y material didáctico en talleres de FP que luego se envían a África, tras ser testados por los cursos inferiores, para sensibilizar sobre la migración y el compromiso social.
En el panel Muestra de experiencias TECNOEDU, el IES Granadilla de Abona relató su proyecto GranSAT: del aula al espacio, que fomenta vocaciones científicas. El equipo “Alicio 1” construyó el primer satélite canario en Tenerife; lanzaron un globo con helio a 32 000 metros de altura para analizar incendios y recursos hídricos; y compitieron en un desafío de la Agencia Espacial Europea, donde ganaron en España y representaron al país en los Países Bajos. Por su parte, el CEIP Fernando III El Santo expuso Pardeluz, un proyecto de aprendizaje‑servicio en Infantil sobre la contaminación lumínica y la protección de la pardela cenicienta: los niños vivenciaron el deslumbramiento con focos en una sala de psicomotricidad y diseñaron una maqueta robótica con sensores que reducen la intensidad de la luz cuando detectan el canto de las aves. Otros centros del mismo colegio compartieron El cine en la escuela y La maleta científica, donde el trabajo por proyectos y la divulgación científica protagonizan el aprendizaje.
Proyectos universitarios y prevención de la adicción digital
El segundo día se cerró con la presentación de dos proyectos de la ULL que conectan la investigación universitaria con las aulas. Piensa ComputacionaULLmente, coordinado con Cienci@ULL y el Cabildo, celebra su novena edición llevando el “idioma que hablan los ordenadores” a Primaria y ESO para que “los niños no solo sean usuarios de tecnología, sino que entiendan su lenguaje y creen sus propias soluciones”, explicó su responsable. El proyecto FARO presentó su estrategia insular de prevención del uso excesivo de móviles: un equipo interdisciplinar lleva talleres experienciales a centros de secundaria donde el alumnado constata cómo la multitarea con pantallas afecta a su concentración. Docentes participantes insistieron en que el problema no es solo la prohibición en el centro, sino “lo que conlleva un uso desmedido del móvil”, y defendieron la educación sanitaria y emocional para prevenir la adicción digital.
Con la participación de más de un centenar de personas, las I Jornadas TECNOEDU 25 cerraron con un llamamiento a continuar creando redes de colaboración y compartir recursos transferibles. Tal como resumió uno de los docentes: “no podemos permitir que haya analfabetismo digital; la escuela necesita enseñar estas competencias y la familia debe acompañar”. La Cátedra TECNOEDU agradeció el apoyo de la Fundación MAPFRE Canarias y de las instituciones públicas, y anunció que seguirá organizando eventos y formaciones que impulsen la tecnología al servicio del aprendizaje.



