Con el paso del tiempo, la comunidad educativa ha ido evolucionando hasta conseguir enormes progresos. Hasta hace poco, el proceso de aprendizaje focalizado en el libro de texto, ha pasado a un segundo plano como un recurso más complementario. En la actualidad, y gracias a la aparición e impulso de las nuevas tecnologías, la educación comienza a hacer posible nuevas perspectivas metodológicas. Sin embargo, aún queda un largo camino por recorrer para lograr un sistema de enseñanza flexible, de  calidad e híbrido.

Imagen realizada por Eva Morales Hernández

El siglo XXI es una era de transformación. La sociedad cambia y progresa… Y el colectivo educativo lo hace también (o al menos,  debería de hacerlo). Los docentes comienzan a otorgar valor a lo que más interesa y motiva a los más pequeños. Han comprendido la idea de que los cambios en el sistema de enseñanza son necesarios, y que con ello, se exige promover ciertas líneas de actuación. 

La innovación en los métodos educativos, conlleva sacar todo el provecho posible de las herramientas que se dispone previamente. A través de una investigación e indagación fundamentada, se puede descubrir cómo mejorar estos instrumentos y progresar en el aprendizaje del alumnado.

Innovar no requiere necesariamente utilizar las nuevas tecnologías en el aula, sino de amenizar el aprendizaje y favorecer el aprendizaje activo y consciente del alumnado.

Por ejemplo, una técnica interesante es a través de la gamificación, que favorece la adquisición del aprendizaje a través del uso de dinámicas y mecánicas asociadas al  juegos y al ocio).

Innovar es un largo proceso de metamorfosis con el que se ha de trabajar ruda y constantemente, pero que ofrece resultados satisfactorios en el alumnado.

No obstante, sigue existiendo un porcentaje de profesores y profesoras que no comprenden o integran las ventajas de la innovación educativa. Las causas podrían remitirse a la falta de tiempo, miedo al cambio, negación por abandonar el libro de texto, escasa formación sobre el uso pedagógico de las tecnologías, etc. Este último punto quizás sea el más relevante, pues para que este cambio en el sistema sea posible, es realmente necesario que el equipo del profesorado disponga de las herramientas básicas y necesarias para sacar el mayor provecho de los conocimientos a impartir.

Paralelamente, existe un aspecto aún más indispensable y que, mayormente, pasa por desapercibido: el interés y entusiasmo.

Imagen realizada por Eva Morales Hernández

Es fundamental que el profesorado esté dispuesto a llevar a cabo renovaciones pedagógicas y que se interese por la introducción de nuevas estrategias de enseñanza. Además, es relevante también que se propongan medidas y se planteen la posibilidad de conocer nuevas formas de organización del espacio físico del aula. 

Se entiende que un profesorado abierto a la investigación tiene una actitud a favor de la mejora y el progreso del proceso de enseñanza, pues difícilmente podrá investigar un maestro o una maestra sin ilusión ni pasión. Los maestros/as son los principales encargados de formar a futuros ciudadanos para la acción, quienes pronto tendrán su propio lugar en la sociedad. 

La enseñanza es una tarea compleja y resulta incompatible con la visión simplista e individualista, por lo que es necesario construir una visión conjunta a favor del colectivo, del aprendizaje compartido y de la creación de experiencias educativas abiertas y flexibles. De esta manera, podrá ser posible una educación interconectada y respaldada por los principios pedagógicos de la Escuela Nueva y los cambios pedagógicos y sociales que ha influido en nuestra concepción educativa.

Según un informe realizado por el equipo de Innovación Educativa de la Fundación Telefónica (2016), existen 12 claves educativas que deberían tener en cuenta los centros escolares para hacer frente a la sociedad digital que se da en la actualidad.

  • Liderazgo y compromiso. Si los equipos son profesionales y comprometidos, el liderazgo crecerá en las escuelas.
  • Diseño de un plan de innovación. Es necesario planificar y organizar estrategias de crecimiento.
  • Aprendizaje basado en proyectos. Desarrollar esta metodología, permitirá que el alumnado aprenda contenidos basados en la vida real.
  • Aulas cooperativas. Trabajar en grupos cooperativos garantizará la creación de grandes vínculos entre los alumnos/as.
  • Énfasis en las competencias. Partir de las experiencias propias y reales de la vida cotidiana, hará que las escuelas resulten  innovadoras.
  • Anclaje curricular en un marco innovador. La acción tutorial del equipo docente ha de ser la clave en el proceso de enseñanza-aprendizaje.
  • Más allá del libro de texto.  Con los años, los recursos evolucionan y aparecen nuevas herramientas para el uso y transcurso de las aulas.
  • Rol del educador como guía y activador. El profesor debe ser un guía que acompaña al alumnado en su evolución.
  • Colaboración entre docentes y centros. Divulgar y compartir los trabajos creados por los docentes, enriquecerá la cultura educativa.
  • Redefinición de tiempos y espacios. Las escuelas han de amoldarse y flexibilizarse ante los nuevos escenarios educativos.
  • Apertura al entorno. El centro escolar debe ser un agente de cambio social que conecte de forma directa con el futuro del alumnado.
  • La tecnología, vía de integración… y palanca de cambio. Es necesario aprovechar el cambio social que se está dando para innovar desde la base.

Para conseguir este progreso educativo, es necesario trabajar desde el epicentro de la acción: el alumnado. Es fundamental conocer la personalidad de cada niño y cada niña, sus puntos más y menos fuertes, el entorno que le rodea, el contexto social, las familias, etc. Existen muchas otras metodologías y estrategias de enseñanza como Flipped Classroom, aprendizaje basado en proyectos, gamificación, robótica educativa, b-learning, e-learning, etc.

Como docentes que somos, tenemos que reinventarnos y actualizarnos a los tiempos que corren. Quizás el mejor paso para comenzar, sería hacer una autovaloración y preguntarnos, ¿cómo nos enseñaron? ¿qué era lo más que nos gustaba?, ¿modificaríamos la propuesta didáctica  que, en su día, recibimos?

El reto de la escuela digitalizada, a priori, puede resultar complejo, pero te aseguro que merece la pena ver cómo tus alumnos/as se divierten aprendiendo.

¿Y tú… te animas a dar un giro a la educación?

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Fundación Telefónica. (2016). Prepara tu escuela para la sociedad digital.


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